Gratitud y homenaje a nuestros héroes y veteranos

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Han pasado 37 años desde aquel día en que Argentina amanecía con la incertidumbre de la guerra y nuestros muchachos comenzaban a marchar hacia el Atlántico Sur, en busca de un sueño y una reivindicación histórica, entretejida con un contexto político ajeno a los ideales de quienes, con entereza, asumían el reto con verdadero sentido de Nación, de Patria.

A ellos, a nuestros Veteranos y Héroes de Malvinas, nuestra sincera gratitud y nuestro homenaje por el valor asumido, aún en condiciones precarias, en clara desventaja frente a las fuerzas inglesas, que estaban mejor preparadas y contaban con un armamento superior en fuerza.

Nos decía el Cardenal Bergoglio que“la Patria tiene que acordarse de ellos. No puede excluir de su recuerdo a ninguno que fue convocado, tiene que hacerse cargo de tantos corazones con cicatrices y decirles gracias, a los que quedaron en las islas o sumergidos en el agua, a todos… La Patria debe reconocerles las cicatrices y decirles un gracias generoso y en justicia”.

Finalmente, recordando este fecha, Roberto Romani nos recuerda lo siguiente:

Hermano argentino que fuiste a Malvinas y entraste en la historia: desde mis montieles camino tu tiempo y enciendo la copla.
Hablo con los hombres que orgullosamente cantamos tu gloria, y siento por los otros, que olvidaron sangre ante la derrota.
Sobre la tristeza de tu pecho herido y la indiferencia, vuela la bandera; el azul y blanco de la independencia; el mismo estandarte de Manuel Belgrano, cuando la epopeya; la insignia sagrada, que flameara libre por la cordillera.
Cuando por la calle arrastras tu pena, tu inválido trino, y no te comprenden los que representan al suelo nativo, yo salgo a tu encuentro, para acompañarte, para estar contigo; para reencontrarme con el ser que quiero, sereno y altivo.
Y para que vivas en el mástil nuevo de un país en marcha, recibiendo el gesto comprensivo y claro de quienes proclaman la soberanía sobre las Malvinas, tan nuestras y amadas. Recibiendo el beso en la cruz valiente de tu pecho en calma…
Mientras te abrazamos, combatiente noble de nuestra esperanza.
A tantos años de aquella mañana, que dos meses después terminaría con la rendición de las fuerzas argentinas, pedimos a Dios paz para los Veteranos, el consuelo para las familias de los que no regresaron, y serenidad para reflexionar en nuestro interior acerca de los caminos de diálogo y paz necesarios para superar las controversias, porque “la guerra, nunca soluciona nada”.
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