IMG_4982

La Acción Católica de Paraná reunida en torno a la problemática de la violencia, las adicciones y la trata de personas.

IMG_4982

Mas de 400 chicos y grandes de la Acción Católica vivieron desde el viernes 14 hasta el domingo 16 de noviembre su “Clausura” de actividades en la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Paraná, con el lema “En Familia Nuestra Vida es Más”, como cierre de un año promoviendo valores que ayuden a encontrar respuestas a las problemáticas que más hieren a la sociedad.El encuentro contó con integrantes de la institución de todas las edades. Desde niños hasta adultos de mas de ochenta años; de Paraná y de otras ciudades de la Arquidiócesis donde hay Acción Católica, como Diamante, Crespo, Villaguay, y Nogoyá.En Familia nuestra Vida es más, es el lema de la campaña que la Acción Católica está promoviendo en todo el país, a raíz de las graves problemáticas que afectan a muchas familias de nuestra patria, y de las que se destacan la violencia, las adicciones, y la trata de personas.Esta campaña es una respuesta más al llamado constante que hace el Papa Francisco cuando dice “Llegó la hora de parar el camino de la violencia. ¿Qué está pasando en los corazones de la gente? ¿A la humanidad? Es hora de parar…Tenemos todos la responsabilidad de obrar para que el mundo se convierta en una comunidad de hermanos que se respeten, se acepten en su diversidad y se cuiden unos a otros.

La trata de personas que afecta a los más vulnerables de la sociedad: las mujeres, los niños y niñas, los discapacitados, los más pobres y los que provienen de situaciones de desintegración familiar y social. Todas las personas de buena voluntad, sea que profesen una religión o que no lo hagan, no pueden permitir que estas mujeres, estos hombres, estos niños sean tratados como objetos, engañados, violados, a menudo vendidos y revendidos, con diferentes fines y, al final asesinados, o de cualquier forma, dañados en el cuerpo y la mente, y por fin, desechados y abandonados. Es una vergüenza.

¡Cuántos «mercaderes de muerte» que siguen la lógica del poder y el dinero a toda costa! La plaga del narcotráfico, que favorece la violencia y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad. No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química”.

En medio de estas dificultades, la Acción Católica quiere ir al encuentro de las familias poniendo especial atención en tres valores, para llegar así a la realidad de los matrimonios, los niños, los jóvenes y ancianos que componen el mundo de relaciones familiares. Los tres valores que se proponen y se promueven son la alegría, el perdón, y la solidaridad, para ser compartidos y vividos en familia.

En la “Clausura”, desde el viernes, se compartieron testimonios que hablaban de como vencer las pobrezas del hombre, que no son sólo materiales, sino que son de cultura, de dignidad, del prejuicio, de la pureza, y que poco tienen que ver con lo económico, sino que tienen que ver con qué hace uno para imaginar y hacer realidad su proyecto de vida, y para saber quien es uno como persona, y que aún sin tener nada en los bolsillos, sino teniendo ganas de ayudar a alguien, siempre se puede ayudar a los demás a recuperar su dignidad y a mejorar su calidad de vida, a romper las pobrezas, sin importar el pasado o las condiciones de nadie, y que la pureza es un don, una riqueza, un regalo que tenemos que cuidar en nosotros mismos y en los demás.

Durante los tres días, además se hicieron juegos, talleres sobre el uso de las redes sociales, el saber optar y alimentar el espíritu crítico, el uso racional de las tecnologías, se compartió un fogón el sábado a la noche, se salió por las calles en una pequeña misión por el barrio y el tradicional “Santo Lío”, donde, entre canciones y percusión se hace sentir la alegría de los chicos y grandes, y se pintaron murales que destacaban el valor de la familia.

Cada día hubo tiempos importantes de adoración a Jesucristo hecho pan, que es fuente de alegría y de paz; y el domingo se celebró la misa presidida por Monseñor Puiggari que decía “hoy nuestra cultura nos hace egoístas. ¿Qué he hecho hoy yo con mi tiempo? Tenemos que luchar contra ese egoísmo que se nos mete adentro. Si no, no hemos descubierto en nada lo que es el amor. ¿Querés ser feliz? ¡Entregá la vida! ¡Comprometete! ¿Querés ser infeliz? Se absolutamente egoísta. Pensá sólo en vos.

Hay que entenderlo. Hoy nos hacen creer que la felicidad se encuentra de muchas maneras engañosas que nos llevan a la muerte. La felicidad se encuentra en Dios, y siguiendo las enseñanzas de Dios.

En la Argentina cultivamos vagos. La gente no quiere trabajar. Nos enseñan que no hay que estudiar, que “hay que pasarla piola”, que hay que estudiar lo menos posible. Fomentamos vagos. A Jesús no le gustan los vagos, porque son los que guardan el talento. A Jesús le gusta la gente que trabaja, que entrega la vida por Dios, por la Argentina, por los hermanos.

Por eso, los invito a todos, y me lo digo primero a mi. Pidámosle suavemente a Jesús “¿Cómo usé los talentos en este año que estoy terminando? Ayudame a que los fructifique y a descubrir que la vida del cristiano es para gastarla”. Éste es el secreto.

Parafraseando al Papa Francisco, les digo “Salgan”. Salir del encierro de nosotros mismos, de estar pensando todo el día en el “yo”. Que quiero, que me gusta, que voy a hacer, que no. Salir del “yo”.

Salir a anunciar el Evangelio a los ambientes, que es la característica de la Acción Católica. Pero les dice, “no salgan de cualquier modo. Necesitan formación. Hay que rezar. La vida de oración es donde Jesús forma a sus discípulos. Pero también hay que formarse, para llevarle a los demás, no lo que me parece a mi, sino el Evangelio y las enseñanzas de Jesús.

Salgan en comunión entre ustedes, en la Acción Católica, en comunión con la diócesis, con las parroquias, pero sobre todo en comunión entre ustedes, porque hay que descubrir que la unión nos hace fuertes, y es lo que hace que el mundo descubra el mensaje que queremos transmitir.

Le pedimos a María que nos ayude a formarnos y a trabajar por la gloria de Dios, y por la salvación y la paz de todos nuestros hermanos.”

Luego de la misa, Monseñor Puiggari acompañó a todos los chicos y grandes a rezar un rosario por las calles del barrio, antes del almuerzo y del acto de cierre de este evento que no dejó de destacar la importancia de la alegría, el perdón y la solidaridad, como camino a compartir.