Nuestros Patronos

SANTOS PATRONOS DE LA ACCION CATOLICA ARGENTINA

María, la Virgen de Luján
8 de mayo

A ella, nuestra Madre de Luján, la Acción Católica Argentina le confía su protección y guía como estrella de la evangelización de los pueblos, como primera discípula laica de su Hijo.
María que en su advocación de la Virgen de Lujan es patrona de nuestra Patria, por elección personal para quedarse en nuestros campos, en viaje final hacia el norte, es a quién queremos pedirle día a día anime nuestro compromiso laical, sostenga nuestra esperanza y nos haga testigos fieles de Cristo en medio de las diversas situaciones de nuestra vida en el tercer milenio de la cristiandad.

Te pedimos, Jesús que nos hagas sentir a los miembros de la Acción Católica Argentina la protección dulce y segura de María, tu madre y nuestra madre y nos concedas la sencillez de vida para imitar su entrega, su disponibilidad y su servicio en todo momento de la vida.

AREA JOVENES
San Juan Evangelista

El 27 de diciembre se celebrará la festividad de San Juan Evangelista.
San Juan era natural de Betsaida, y conoció al Señor siendo discípulo de Juan Bautista y siguió a Jesús cuando este lo llamó, junto a su hermano; Santiago.

San Juan es patrono de los Jóvenes de Acción Católica, ya que el Evangelio nos lo presentan como el más joven de todos los apóstoles, que acompañó con fidelidad a Cristo, y que estando al pie de la cruz, junto a su Amigo, recibió a María como madre.
Algunos hechos lo tuvieron como privilegiado testigo:
· La resurrección de la hija de Jairo Mc 5,37
· La transfiguración Mc 9,2 ss
· La angustia en el Getsemaní Mc 14,33

Podemos entonces proponer a nuestros jóvenes, recordar, profundizar, las actitudes del evangelista a través de las páginas que Dios le inspiró y que contienen una mirada de la divinidad de Jesús.
Su vida luego de la muerte de Jesús, transcurre en Jerusalén hasta la asunción de María y luego marchó hacia el Asia Menor, viviendo en Efeso donde fundó varias iglesias, combatió diversas herejías, escribió el evangelio. Luego fue desterrado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis, luego y avanzada edad murió en esa ciudad.

Algunas reflexiones que nos invita San Juan a realizar:

Ser testigos”:Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero ” (Jn 21-24)

Juan ha sido discípulo y por eso es testigo de Cristo y da testimonio con su vida y su palabra de Jesús y del estilo de vida que nos invita a vivir, para alcanzar la plenitud.

La entrega: “Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba dice a su madre “Madre he ahí a tu hijo” ( Lc 19-26)

Juan está siempre con Jesús, ha estado en el Tabor, ha compartido con Él el camino, se ha apartado con Él a orar, estuvo cuando sanó enfermos, cuando multiplicó el pan, celebró con Cristo la cena de la despedida y ahora está allí junto a la cruz.
Así es la entrega y la fidelidad del amor, de la amistad, un itinerario donde se comparte la vida y por eso genera la confianza de compartirlo todo.

El Amor: “Hijitos, amaos los unos a los otros” (1 Jn 3,11)
El amor es una constante en el evangelio de Juan. Amor por el maestro, amor entre los discípulos, amor a los hermanos, amor como signo de la vida del discípulo de Jesús Amor, porque este es el precepto del Señor y su solo cumplimiento es más que suficiente.

 

Señor,
que nos revelaste los misterios de tu Verbo
Por medio del apóstol San Juan,
concédenos la gracia
de comprender con claridad
lo que él nos enseñó.
Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Santa Catalina de Siena

Nacida en 1347 Catalina fue una joven mujer “revolucionaria” para su tiempo. Era la menor una familia numerosa y se pensó para ella en un buen partido para su casamiento.
Catalina sin embargo tenía otros planes ya que deseaba consagrar su vida al Señor, lo que trajo muchos conflictos en su familia.
Así fue que después de varios intentos por convérsela sus padres la dejaron ingresar en la Tercera orden de Santo Domingo, como laica consagrada.
Su inteligencia, prudencia y servicio la constituyeron una mediadora invalorable en las cuestiones aún más difíciles de la Iglesia, a pesar de que como la mayoría de las mujeres de su época era analfabeta. Esta situación no le impidió dictar un libro lleno de experiencias místicas.

La Acción Católica nos invita especialmente a mirar en esta joven mujer su actitud de servicio filial a la Iglesia y su vocación a la comunión eclesial construida sobre su aporte sereno, reflexivo y mediador.

Santa Catalina junto con Teresa de Jesús y Santa Teresita son las únicas mujeres que son doctoras de la Iglesia.

Su festividad se celebra el 24 de marzo.

Santa Teresita del Niño Jesus

Teresita tenía 15 años cuando en una visita jubilar a Roma, le pidió al Papa León XIII ingresar a la Orden del Carmelo a pesar de su edad. Teresita desde niña tenía clara su vocación religiosa cultivada en una familia netamente cristiana.
Vivió su vida con corazón de niña; así se la conocía y ella hizo de esta su característica principal, su camino hacia Dios.
El caminito de la infancia espiritual es, entre otros, su gran legado; porque allí dejó las enseñanzas de cómo conocer y vivir a Dios con corazón de Niño.
Su vocación fue el amor, que pasó por las pruebas más dolorosas, pero que perseveró hasta el fin con la sencillez, la alegría y la dulzura que la caracterizaron.
A los 24 años de edad, la sorprendió ” la hermana muerta”, después de muchos meses de dolor y en estos días repetía a sus hermanas estas ideas

“Mi vocación es el amor”
“Dios mio cuánto te amo”
“En el corazón de mi madre la Iglesia yo seré el amor”
“Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”

Teresita es para los jóvenes cristianos de nuestro tiempo un modelo capaz de imitarse por su sencillez llena de la profundidad del amor.

 

Su festividad se recuerda el 1 de octubre

Domingo Savio

Italiano de origen, de la cuidad de Turín, nación en una humilde familia trabajadora. Parece ser que desde pequeño su inteligencia fue muy vivaz y se distinguía por su alegría.
Desde esa misma edad y a partir de su primera comunión fue un devoto de la Sagrada Eucaristía a la que se acercaba diariamente. Su maestro fue San Juan Bosco, y su anhelo era llegar a ser sacerdote.
Los dones y talentos que Dios le había regalado y él supo fructificar lo hicieron un joven alegre, con un carácter pacificador, capaz de ayudar a otros a pensar y reflexionar, de una sabiduría sencilla, profunda como testimonian que fue su vida.
Tenía una gran voz y se destacó como solista en el Oratorio.
Murió muy joven, pero dejo tras sí su testimonio de joven cristiano decidido y fervoroso, razón por la cual la Iglesia lo propone como patrono de los adolescentes y jóvenes, para que aun a más de un siglo recordemos que en todo tiempo, se puede ser cristiano coherente y comprometido con la fe, sin perder las características propias de la edad y de la vida común de cualquier ser humano.

Su festividad de celebra el 11 de marzo.

 

Santa Maria Goretti

La familia de María era numerosa y muy pobre. En busca de mejores oportunidades como tantos seres humanos de todos los tiempos, emigraron a otra ciudad en busca de mejores posibilidades. Así se afincaron en la campiña romana, junto a otra familia con quien compartían la humilde casa. Al poco tiempo su padre falleció y esto dejó a su esposa al frente de los compromisos con los patrones.

No era fácil para la familia organizarse ante esta nueva situación, la mamá de María partía cada amanecer a trabajar al campo y dejaba al cuidado de su hija mayor al resto de los chiquitos. Pero en la casa la convivencia no era fácil ya que Alejandro, hijo de la otra familia, intentaba seducir a María y quería que tuviera relaciones con él. María no quería ceder a esta propuesta por lo cual el joven intentó violarla cuando la encontró sola y ante la resistencia de la niña la hirió de muerte, por lo cual veinticuatro horas después fallecía en el hospital del pueblo, en compañía de su madre y teniendo entre sus manos la medalla de la Virgen Milagrosa.

Dado que el testimonio de la vida de María Goretti es de los primeros años del siglo XX, es más fácil acceder a detalles de la vida de esta joven y de su martirio, del que deseamos destacar la valentía para defender su pureza y sus principios de vida, su capacidad de perdonar al agresor, tal como se lo dijo a su madre, quien además presenció la beatificación y santificación de su hija en 1950.

En tiempos donde la pureza parece cuestionada y por momentos como pasada de moda, volver los ojos y el corazón hacia la vida de esta joven nos ayuda a pensar en la necesidad de tener muy claro los motivos por los que vivimos, los ideales en los que creemos, la serenidad para enfrentar los desafíos de cada día y aún aquellos que inesperadamente nos pueden salir al encuentro.
La pureza no es un adorno, ni un emblema, es simplemente la coherencia de una vida que valora su cuerpo como templo del Espíritu Santo, que se prepara para vivir la dimensión verdadera del Amor en la entrega fecunda de la virginidad o del matrimonio.

 

AREA ASPIRANTES

San Tarcisio

La tradición nos pinta a Tarcisio como un jovencito de la primera época de la Iglesia de Roma.
Apenas crecido y catequizado este joven se enamora de Cristo y se suma a la comunidad cristiana perseguida y amenazada, por la fuerza de un Imperio que no cree en el anuncio del Evangelio, pero que asiste atónito a la fuerza transformadora de “esta gente” que capaz de todo, sigue a Dios a donde quiera llevarle.
Esta fuerza contagiosa que se expande y crece, aún sobre la sangre, aparece cada vez más amenazadora, si hasta los niños parecen no temer, cuando el miedo es propio de los más chicos.
Tarcisio es uno de estos jóvenes, seguramente sagaz, astuto, ligero y feliz. Ha conocido a Cristo y a conocido lo que mueve semejante proceso en la vida de su gente y en el pueblo.
Por eso cuando puede, sale de la muralla de Roma, hacia las afueras donde se esconden sus hermanos en la fe.
Va a celebrar la “cena” en los lugares reservados para enterrar a los difuntos. Las catacumbas.
Allí lo descubre un soldado en una de sus escapadas y la leyenda cuenta que entre sus manos llevaba un pan ácimo. Llevaba a su Señor para ser compartido en la comunidad.
Demasiado valor para quien está cegado por el odio, por eso pone fin a este niño
Valiente.
Hoy Tarcisio debe ser para nuestros chicos un ejemplo para pensar. A la mayoría de los nuestros seguramente no le pedirá tanto. Simplemente que sean capaces de llevar a Cristo a la familia, a la escuela, por el club, por el barrio.

Que con Cristo en su corazón sean capaces de vencer a otros enemigos: el egoísmo, , la violencia.
Su festividad se celebra el 15 de agosto

 

Santa Inés
El 21 de enero se celebra en Roma cada año la fiesta de santa Inés. En plaza Navona en el corazón de Roma se levanta la Iglesia en su honor, en el mismo lugar donde estuvo su prisión.
La historia de Inés, joven bonita, hija de una familia de ricos y nobles, estuvo signada por su fidelidad a Dios.
Propicio, hijo del gobernador de la época estaba enamorado de ella perdidamente, pero Inés ya tenía claro que su camino estaría junto a Cristo, su más profundo Amor.

Para el gobernador el rechazo a su hijo era una ofensa, entonces amenazó a Inés “”aceptaba a Propicio o aceptaba el suplicio”. Inés permaneció fiel a su promesa.

El gobernador no dejó pasar su amenaza y comenzó a castigar duramente a la joven, Propicio que de verdad la amaba, frente a todos sus tormentos cayó muerto.

Su padre entonces pidió a Inés que intercediera por su hijo y la leyenda cuenta que frente a los ruegos de la niña, este volvió a la vida, razón por la cuál acusada por hechicera murió martirizada en el año 304.

Cierto es, que la historia de Inés se mezcla tal vez con la leyenda, pero quizás haya que centrar nuestra mirada en esta joven de los primeros siglos del cristianismo que abrazó con dinamismo y fortaleza la cruz de Cristo y seguramente su estilo de vida y el de las primeras comunidades cristianas fue lo que en definitiva selló con su sangre.

Quien haya tenido el don de visitar las Catacumbas en Roma pudo asistir a ese viaje en el tiempo que nos remonta a una época fundacional e intensa como la que vivió Inés y percibe en el aire y espacio de estos lugares santos, cuanto debe haber sido el entusiasmo, el ardor, la fuerza de la fe que impulsaba a nuestros primeros hermanos a
darlo todo por Cristo.

Hoy que la Iglesia nos invita a tener memoria del martirio, Inés, patrona del Área Aspirantes de Acción Católica debe revitalizar en nosotros, especialmente en nuestros chicos y chicas, el entusiasmo sincero, la pasión inagotable por el Evangelio de Jesús, por la fidelidad a Dios y el seguimiento de Cristo.

 

 

AREA ADULTOS
Santa Elena

Elena era esposa de Constancio y fue la madre del famoso emperador Constantino. Pero llegar a esto no le fue nada fácil ya cuando su esposo fue nombrado sucesor en el Imperio, el emperador Máximo le ordenó repudiar a Elena y casarse con su hija Teodora, cosa a la que Constancio accedió por ambición y se llevó consigo a Constantino el hijo de ambos.
Tras catorce años de dolor, su hijo al morir su padre la hace regresar a su lado con el nombre de Augusta, Elena se convierte al cristianismo y esta opción de vida también es fundamental en la vida de su hijo y en la historia misma ya que Constantino ha sido quien en el año 313 permite el cristianismo en el Imperio Romano, después de trescientos años de persecución.
Se caracterizó por una larga y piadosa vida dedicada a la oración, al cuidado de enfermos y cautivos, sí como a los pobres.
Visitó los lugares santos de Palestina donde mando a realizar obras para conservarlos como testigos del paso del Señor y al regresar a Roma falleció, a la edad de ochenta años
Su vida larga y con mucho de dolor

Su festividad se celebra el 18 de agosto.

San José

El 19 de marzo de cada año celebramos la Solemnidad de San José, hombre de Dios, varón justo, esposo de la Santísima Virgen que acompañó todos los momentos difíciles del embarazo, el nacimiento, la huía..Trabajó el humilde oficio de carpintero que es uno de los pocos datos que rescatan su persona en el evangelio y se supone que murió antes que Jesús que junto a su madre lo asistieron hasta el final, por eso se lo conoce como el patrono de la buena muerte.
Todo lo que la tradición nos cuenta de José es de su disponibilidad a aceptar la voluntad de Dios, de su santidad y es lógico deducir cuán grande sería su personalidad humana que sirvió de ejemplo a su hijo el Señor.Modelo acabado de hombre es el perfil del padre adoptivo de Cristo, sencillo, trabajador, fiel hasta el fin, que ofrece a todos y especialmente a los hombres el testimonio de que significa ser un hombre de Dios, en medio de lo cotidiano.
San José es Patrono de la Iglesia universal y varios santos y pontífices difundieron con afecto su devoción entre los cristianos.

 

 

AREA SECTORES

Santo Tomas Moro

Este es uno de los dos grandes mártires de la Iglesia de Inglaterra, cuando un rey impuro quiso acabar con la Religión Católica y ellos se opusieron. El otro es San Juan Fisher . Tomás significa: “el gemelo”. Y en verdad que fue un verdadero gemelo en santidad y en cualidades con su compañero de martirio, San Juan Fisher.

Nació Tomás Moro (o Thomas Moore) en Cheapside, Inglaterra en 1478. A los 13 años se fue a trabajar de mensajero en la casa del Arzobispo de Canterbury, y éste al darse cuenta de la gran inteligencia del joven, lo envió a estudiar al colegio de la Universidad de Oxford.

Su padre que era juez, le enviaba únicamente el dinero indispensable para sus gastos más necesarios, y esto le fue muy útil, pues como él mismo afirmaba después: “Por no tener dinero para salir a divertirme, tenía que quedarme en casa y en la biblioteca estudiando”. Lo cual le fue de gran provecho para su futuro.

A los 22 años ya es doctor en abogacía, y profesor brillante. Es un apasionado lector que todos los ratos libres los dedica a la lectura de buenos libros. Uno de sus compañeros de ese tiempo dio de él este testimonio: “Es un intelectual muy brillante, y a sus grandes cualidades intelectuales añade una muy agradable simpatía”.

Le llegaron dudas acerca de cuál era la vocación para la cual Dios lo tenía destinado. Al principio se fue a vivir con los cartujos (esos monjes que nunca hablan, ni comen carne, y rezan mucho de día y de noche) pero después de 4 años se dio cuenta de que no había nacido para esa heroica vocación. También intentó irse de franciscano, pero resultó que tampoco era ese su camino. Entonces se dispuso optar por la vocación del matrimonio. Se casó, tuvo cuatro hijos y fue un excelente esposo y un cariñosísimo papá. Su vocación estaba un poco más allá: su vocación era actuar en el gobierno y escribir libros.

Para con sus hijos, para con los pobres y para cuantos deseaban tratar con él, Tomás fue siempre un excelente y simpático amigo. Acostumbraba ir personalmente a visitar los barrios de los pobres para conocer sus necesidades y poder ayudarles mejor. Con frecuencia invitaba a su mesa a gentes muy pobres, y casi nunca invitaba a almorzar a los ricos. A su casa llegaban muchas visitas de intelectuales que iban a charlar con él acerca de temas muy importantes para esos momentos y a comentar los últimos libros que se iban publicando. Su esposa se admiraba al verlo siempre de buen humor, pasara lo que pasara. Era difícil encontrar otro de conversación más amena.

Tomás Moro escribió bastantes libros. Muchos de ellos contra los protestantes, pero el más famoso es el que se llama Utopía. Esta es una palabra que significa: “Lo que no existe” (U=no. Topos: lugar. Lo que no tiene lugar). En ese libro describe una nación que en realidad no existe pero que debería existir. En su escrito ataca fuertemente las injusticias que cometen los ricos y los altos del gobierno con los pobres y los desprotegidos y va describiendo cómo debería ser una nación ideal. Esta obra lo hizo muy conocido en toda Europa.
El joven abogado Tomás Moro fue aceptado como profesor de uno de los más prestigiosos colegios de Londres. Luego fue elegido como secretario del alcalde de la capital. En 1529 fue nombrado Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores. Pero este altísimo cargo no cambió en nada su sencillez. Siguió asistiendo a Misa cada día, confesándose con frecuencia y comulgando. Tratable y amable con todos. Alguien llegó a afirmar: “Parece que lo hubieran elegido Canciller, solamente para poder favorecer más a los pobres y desamparados”. Otro añadía: “El rey no pudo encontrar otro mejor consejero que este”. Pero Tomás, que conocía bien cómo era Enrique VIII, declaraba con su fino humor: “El rey es de tal manera que si le ofrecen una buena casa por mi cabeza, me la mandará cortar de inmediato”.
Ya llevaba dos años como Canciller cuando sucedió en Inglaterra un hecho terrible contra la religión católica. El impúdico rey Enrique VIII se divorció de su legítima esposa y se fue a vivir con la concubina Ana Bolena. Y como el Sumo Pontífice no aceptó este divorcio, el rey se declaró Jefe Supremo de la religión de la nación, y declaró la persecución contra todo el que no aceptara su divorcio o no lo aceptara a él como reemplazo del Papa en Roma. Muchos católicos tendrían que morir por oponerse a todo esto.

Tomás Moro no aceptó ninguno de los terribilísimos errores del malvado rey: ni el divorcio ni el que tratara de reemplazar al Sumo Pontífice. Entonces fue destituido de su alto puesto, le confiscaron sus bienes y el rey lo mandó encerrar como prisionero de la espantosa Torre de Londres. Santo Tomás y San Juan Fisher fueron los dos principales de todos los altos funcionarios de la capital que se negaron a aceptar tan grandes infamias del monarca. Y ambos fueron llevados a la torre fatídica. Allí estuvo Tomás encerrado durante 15 meses.

Verdaderamente hermosas son las cartas que desde la cárcel escribió este gran sabio a su hija Margarita que estaba muy desconsolada por la prisión de su padre. En ellas le dice: “Con esta cárcel estoy pagando a Dios por los pecados que he cometido en mi vida. Los sufrimientos de esta prisión seguramente me van a disminuir las penas que me esperan en el purgatorio. Recuerda hija mía, que nada podrá pasar si Dios no permite que me suceda. Y todo lo permite Dios para bien de los que lo aman. Y lo que el buen Dios permite que nos suceda es lo mejor, aunque no lo entendamos, ni nos parezca así”.

El día en que Margarita fue a visitar por última vez a su padre, vieron los dos salir hacia el sitio del martirio a cuatro monjes cartujos que no habían querido aceptar los errores de Enrique VIII. Tomás dijo a Margarita: “Mire cómo van de contentos a ofrecer su vida por Jesucristo. Ojalá también a mí me conceda Dios el valor suficiente para ofrecer mi vida por su santa religión”.

Tomás fue llamado a un último consejo de guerra. Le pidieron que aceptara lo que el rey le mandaba y él respondió: “Tengo que obedecer a lo que mi conciencia me manda, y pensar en la salvación de mi alma. Eso es mucho más importante que todo lo que el mundo pueda ofrecer. No acepto esos errores del rey”. Se le dictó entonces sentencia de muerte. El se despidió de su hijo y de su hija y volvió a ser encerrado en la Torre de Londres.

En la madrugada del 6 de julio de 1535 le comunicaron que lo llevarían al sitio del martirio, él se colocó su mejor vestido. De buen humor como siempre, dijo al salir al corredor frío: “por favor, mi abrigo, porque doy mi vida, pero un resfriado sí no me quiero conseguir”. Al llegar al sitio donde lo iban a matar rezó despacio el Salmo 51: “Misericordia Señor por tu bondad”. Luego prometió que rogaría por el rey y sus demás perseguidores, y declaró públicamente que moría por ser fiel a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Luego enseguida de un hachazo le cortaron la cabeza.

Tomás Moro fue declarado santo por el Papa en 1935. Un sabio decía: “Este hombre, aunque no hubiera sido mártir, bien merecía que lo canonizaran, porque su vida fue un admirable ejemplo de lo que debe ser el comportamiento de un servidor público: un buen cristiano y un excelente ciudadano”.

Su fiesta se celebra el 25 de junio

Dijo Jesús: “Dichosos los que sufren persecución por causa de la religión, porque su premio será muy grande en el reino de los cielos”. (Mt 5,11).

San Isidro Labrador

Un campesino español del siglo XI, laico casado y entregado al campo es la figura de este santo que la Iglesia nos propone para meditar el valor de la santidad que se construye y conquista en el trabajo diario, en la sencillez del calor de una familia, junto al cariño de su esposa y de su hijo.

La vida de Isidro no sale fuera de lo común y ahí está lo bueno de ella. Lo pintan como un hombre sencillo, que no sabe leer pero que quiere el suelo que trabaja y ve crecer, le agrada la naturaleza en la que sabe descubrir la Sabiduría de Dios creador a quién alaba en medio de su trabajo diario. ¿Qué más?. Nada más y todo esto en una vida normal de un hombre de campo que hizo de Dios su amigo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sitio de la Acción Católica de la Arquidiócesis de Paraná, Argentina