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La Acción Católica Argentina y la vida: #ValeTodaVida

Queridos militantes: Compartimos este mensaje de parte de Monseñor Gabriel, Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación. Agradecemos su lectura y los invitamos a compartirlo en las redes sociales.
QUERIDOS HERMANOS:
Luego de reunirnos las Comisiones Episcopales de Laicos y Familia y Comunicación, decidimos ante las urgentes demandas por el tema de aborto hacer un gesto común y significativo en todas las parroquias de la Argentina.8ada0405-4042-4087-8057-9889fd76f296
El Domingo de Ramos (coincidente con el día del “Niño por nacer”), proponemos que todas nuestras Procesiones de Ramos incluyan el “Compromiso por la vida”.
Invitamos a que le entreguemos a nuestros fieles “carteles” para ser levantados junto con sus Ramos. Y convertir así, a nivel masivo y nacional nuestra Procesión de Ramos como Signo y Compromiso por la Vida
Les envío el material ya elaborado a fin de unificar el mensaje. Pueden descargar las imágenes para imprimir haciendo click aquí.
En dicho envío encontrarán carteles en color, y también un pdf simple para imprimir el hashtag que queremos seguir dando a conocer y con el cual ya venimos teniendo presencia en las redes sociales.
La frase a utilizar es: #ValeTodaVida
Hoy a la mañana los Obispos de todo el país recibieron el material y la convocatoria. Hoy también se comunicó a la prensa esta acción, y en la misma gacetilla está presente el acompañamiento de la Iglesia a las distintas marchas que se han organizado para el mismo domingo 25 de marzo.
Necesitamos el apoyo de los Delegados de Comunicación. Para que este mensaje llegue a los Sacerdotes y las comunidades de todo el País. Si nos sumamos todos será un fuerte signo de la vida en toda la Iglesia en Argentina.
Contamos con ustedes además para un esfuerzo que creemos será importante. Les pedimos que nos envíen fotos que pueda recoger en sus Diócesis de esta acción, y poder posteriormente dar a conocer este compromiso por la Vida.

IV Encuentro de Formación: Inscripción abierta

Querido participante:

Recordarte, en primer lugar, que el Encuentro se abona en la misma Acreditación, el primer día, es decir, el 12 de febrero, a partir de las 8.00.

El lunes las actividades se desarrollarán de 8.00 a 20.30, con Misa de cierre; el martes, de 9.00 a 12.30.

Recordar que la inscripción es compromiso de pago: se cobcartel finalra a quien se inscribió, aunque no haya podido asistir.

Al término del Encuentro, se entregarán viandas para la gente del interior.

El colectivo que te deja en la puerta es el 11-21 Divina Providencia.

El Encuentro está pensado y preparado para Jóvenes Mayores y Adultos, es decir, a partir de los 18 años. Abrimos la participación a Juveniles, con el debido permiso de sus padres, teniendo en cuenta que la dinámica y las temáticas están planteadas para este grupo etario.

La inscripción se podrá realizar hasta el martes 6 de febrero inclusive. Luego, el formulario de inscripción se cerrará de manera automática.

Finalmente, por medio del presente formulario, vas a inscribirte en  nuestro IV Encuentro de Formación, haciendo click aquí.

Pedidos provisorios de Promesas y Oficialización

La Promesa y la Oficialización son un paso importante en la vida del militante de Acción Católica. Es un compromiso con Cristo Rey, por medio de nuestra Institución.

Por esto, es que nos acercamos a ustedes para que cada parroIMG-20171113-WA0013quia y comunidad comunique al Consejo Arquidiocesano quiénes son los candidatos para cada paso.

Los pedidos provisorios se harán por medio del siguiente enlace. Tendrán tiempo para cargar la información hasta el 15 de diciembre de 2017.

Cualquier inquietud, quedamos a disposición.

Sigamos preparándonos para la venida del Señor Jesús en la fragilidad de un niño, en este Adviento, en vistas a la Navidad.

Pier Giorgio Frassati: un santo para nuestros tiempos

“Con la violencia se siembra el odio y se recogen después los frutos nefastos de dicha siembra; con la caridad se cultiva en los hombres la paz, pero no la paz del mundo, la verdadera paz es solamente la que nos da la fe en Jesucristo que nos une los unos a los otros”.

Una frase muy actual para un joven muy actual: el beato Pier Giorgio Frassati.

Pier Giorgio nació en Turín, Italia, el 6 de abril de 1901. Creció en el seno de una familia muy rica. Su padre fue el fundador y director del diario La Stampa y su madre una notable pintora que le transmitió la fe. En su adolescencia cultivó una profunda vida espiritual, se hizo activo miembro de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores universitarios.

Decidió estudiar Ingeniería Industrial Mecánica para trabajar cerca de los operarios pobres e ingresó al Politécnico de Turín, donde fundó un círculo de jóvenes que buscaban hacer de Cristo el centro de su amistad.

Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad buena parte del dinero que sus padres le daban para sus gastos personales. Su fuerza estaba en la comunión diaria y la frecuente adoración al Santísimo.

Fue deportista, esquiador y montañista. Escaló los Alpes y el Valle de Aosta. Asimismo, nunca perdió la oportunidad de llevar a sus amigos a la Santa Misa, la lectura de las Sagradas Escrituras y el rezo del Santo Rosario.

Pier Giorgio recibió en casa una educación correcta, pero sin una fe vivida. Al iniciar la adolescencia sintió una fuerte necesidad de zambullirse en el Evangelio, de ser un cristiano al cien por ciento. Por eso fue miembro de un gran número de asociaciones católicas: tenía un gran anhelo de conocer más su fe, de crecer en la vida de oración, de vivir en un sincero compromiso por los demás, sea en la asistencia social, sea en el enseñar y dar testimonio de sus convicciones cristianas.

Cuando llega a la Universidad, percibe un ambiente hostil contra todo lo que huela a católico. Pier Giorgio no duda en promover actividades espirituales entre los universitarios. A veces a riesgo de más de algún choque violento con grupos intolerantes.

Cuando cumplió 24 años de edad le diagnosticaron poliomielitis fulminante, una enfermedad que lo llevó a la muerte en solo una semana.

Partió a la casa del Padre el 4 de julio de 1925 y tuvo un multitudinario funeral entre amigos y personas pobres.

San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y destacó que “él proclama, con su ejemplo, que es ‘santa’ la vida que se conduce con el Espíritu Santo, Espíritu de las Bienaventuranzas, y que solo quien se convierte en ‘hombre de las Bienaventuranzas’ logra comunicar a los hermanos el amor y la paz”.

“Repite que vale verdaderamente la pena sacrificar todo para servir al Señor. Testimonia que la santidad es posible para todos y que solo la revolución de la caridad puede encender en el corazón de los hombres la esperanza de un futuro mejor”.

Pidamos al Señor que nos dé la gracia de poder imitar la vida de esta gran joven, que se animó a vivir la santidad, desde las Bienaventuranzas, recordando, como él nos dice que “nuestra vida, por ser cristiana, tiene que ser una constante renuncia, un continuo sacrificio, que no pesa si se considera que son estos pocos años pasados en el dolor en comparación con la eterna felicidad, donde la alegría no tendrá medida ni fin, donde disfrutaremos de una paz que no se puede imagina”